Caspa en cuatricromía

Si recordamos un poco, nos habíamos quedado a los pies de las Montañas del Berrido, famosas por sus vientos, que se cuelan por las grietas y parecen recitar obras de Pérez Galdós. Haciendo honor a su bien merecida fama, nos despertó una atronadora versión (con voz de barítono) del tercer capítulo de Fortunata y Jacinta. Eso nos vino bien, nos revigorizó y nos hipervitaminó, así que cogimos todos los bártulos y reanudamos la marcha.

Escalar las Montañas del Berrido fue relativamente fácil, básicamente porque el Ayuntamiento había creado un acceso y había colocado escaleritas de estas de madera con pasamanos toscos que se empiezan a agrietar enseguida y cuesta trabajo subir, como las que ponen en las calas perdidas de las playas para que dejen de ser calas perdidas y se conviertan en nidos de domingueros, como las demás playas. Lo bueno es que estaban recién puestas y no costaba trabajo subir. Todavía.

A mitad de camino hicimos un alto en la ermita del Pegaloco, donde se reza a los pegalocos que se quedaban pegados en el techo para siempre. Estuvimos un rato en oración, desayunamos polvorones, y seguimos la marcha.

En la cima de la montaña nos encontramos un tronco hueco, y Moj dijo que vendría de la hostia para descender por los Rápidos de Badajoz, que era, a la sazón, la siguiente etapa del viaje. Costó de véras arrancar el jodío tronco, ya que sólo llevábamos cortauñas de chino. Al final cedió. Lo arrastramos pesadamente hasta el nacimiento del río, nos metimos dentro y, gritando «Rigoberto» nos lanzamos a las bravas aguas. Uno se tiró todo el viaje diciendo que «Rigoberto» no era, que era otro nombre, pero tampoco le hicimos mucho caso.

Lo cierto es que el descenso fue tranquilo, aunque justo a la mitad tuvimos que pelearnos con un grupo de australianas caníbales del Peloponeso. Por suerte, la cosa no fue a mayores, ya que les dimos de comer un señor bajito y santas pascuas.

Estábamos a punto de finalizar nuestro viaje, y todos teníamos la esperanza de que pudiésemos llegar a tiempo para daros un buen regalo el día de reyes.

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