Oda del viejo Arthur

Entre una pila de documentos desordenados, encima de la mesa de trabajo del viejo capatáz del bosque  FuenteTortillo del Alcornocal (Provincia de Badajoz), el mayor Arthur Ramírez-Kimberley , se hallaban los documentos de trabajo de toda una vida, una vida dedicada a una meta, a un sueño.

La polvorienta  y desordenada mesa de trabajo del Mayor, era reconocible, ya que realmente no era una mesa, sino dos barriles de cerveza (uno de Cruzcampo y otro de Ámbar) con una vieja puerta apoyada en sendos barriles. A la gente le gustaba, hasta que se acabó la cerveza. Entonces, nadie fué capaz de creerlo, y lo dieron por loco.

oso_viejoFoto de archivo: El Mayor Arthur Ramírez-Kimberley antes de visitar una tasca de Medina del Campo.

Nadie lo creía, y el ya comenzaba a dudar de su sueño. Le costo 3 donaciones de organos, por lo que se le hizo la vida un poco más dificil y menos mundana, ya que a el le gustaba tocar el piano.

Su sufrimiento requería un sacrificio, por lo que decidió conocer si realmente, su sueño, era nada más que eso, un sueño. Montó en pony desde los lejanos acantilados de Badajoz, y viajó medio mundo buscando ayuda gracias a unos cupones de descuento de TuryPeople. El pony también viajó.

Su objetivo: conocer a Vah-ka, invitarla a un batido de fresa y sacarle información de donde podría encontrar su apreciado sueño.

Arthur no era un hombre de palabra, nunca respondía «si» o «no» a una pregunta sencilla. Siempre razonaba. Tras su largo periplo mundial a lomos de su pony y su pony a lomos de un avión, encontraron a Vah-ka. No hubo respuesta alguna, pués Vah-ka solo ayuda a quién realmente pretende que sea ayudado. Solo le dijo «Compra zapatillas Kalenji». Eso si, el pony recibió la bendición de Vah-ka, y se retiró alegremente a un albergue de clausura para conocer el misterio de como los botijos mantienen el agua fresquita.

Arthur, derrotado, regresó a su humilde choza del bosque, pero por el camino encontró un Decathlon. Y se le vinieron las palabras de Vah-ka a la cabeza una y otra vez…. «compra zapatillas Kalenji», «compra zapatillas Kalenji», «compra zapatillas Kalenji»….

Tras esquivar un campamento de tiendas de campaña a la entrada del edificio, sortear a un montón de kinkis en la sección de Kick-Boxing, llegó a la sección de zapatillas. Resignado y sin motivación alguna levanto su mirada para buscar la marca de zapatillas, cuando, lo vió. Allí estaba. Se le detuvo el mundo por instantes. Y lloró.

Vha-ka, en su sabiduría, le mostró el camino, y Arthur solo tenía que andarlo. Todo el trabajo de una vida, una búsqueda eterna, y allí estaba.

Esta Oda de Arthur, desde entonces, ha quedado grabado en los anales de la historia mojona, y es así, para mostrar devoción por Vah-ka, respeto y admiración por Arthur, los mojones cada 23 de Julio de años primos, viajan a un Decathlon para venerar y sartar en la corchoneta mágica.

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8 comentarios en “Oda del viejo Arthur

  1. Juanfran……..Siempre he sabido que eras un «pillao».
    Yo iria a sartar a la coRchoneta, pero me queda a 80 Km.
    Eso si, crea en Facebook un club de amigos de Arthur XD

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