No sé a otra gente qué le pasará, pero a mí me resulta mucho más fácil hacer gráficos que ponerme a programar. Y me explico: suelo aprovechar las pausas en el curro para hacer juegos, sobre todo porque cuando llego a casa después de la jornada laboral tengo cero ganas de ponerme a tocar el ordenador. El tema está en que, para programar, necesito cierta concentración, y por ello necesito que la pausa en el curro sea lo suficientemente larga. [...]






